Su carácter está ligado inseparablemente a sus orígenes, por lo que para entenderlo bien, hace falta conocer estos.

Son precisamente las aportaciones de su ascendencia lobuna las que más nos interesan, conservando de ellos varios aspectos: Su pelaje, color y textura.

Su resistencia física. Al conservar la constitución de lobo, el PLC está igualmente preparado para recorrer grandes distancias.

Su fidelidad. Los lobos son muy sociales, que no sociables. Su inclusión en la manada es fundamental además de la aceptación de las reglas de jerarquía que son, digamos, su constitución. Saben quien es el Alfa (el propietario), su posición, su territorio (tu casa), sus compañeros (el resto de familiares), y sabe que debe defender todo ello a cualquier precio, lo lleva escrito en los genes.

No son independientes aunque no les gusta que le agobien. Las multitudes las toleran siempre que se les haya acostumbrado a ellas, en cambio no les agrada tener a 10 niños alrededor queriendo tocarle.

Les gusta situarse en una zona alta desde donde divisar el territorio de la manada. No pierden de vista al Alfa durante mucho tiempo. Si este se va fuera de alcance visual, el PLC le seguirá para volver a tenerlo a la vista.

Son perros muy expresivos; utilizan mucho los gestos y la mirada, y poco el ladrido.




Reconocen al buen Alfa, lo aceptan y acatan, necesitan normas y saber que ha de cumplirlas, mostrándole una fidelidad fuera de toda duda. Reconocen al mal Alfa no tolerando el abuso desmesurado de poder o de castigos físicos.

Conviven bien con otros animales, sobre todo si estos ya estaban en casa antes que ellos (ya que serán parte de la manada). No se lleva bien con los gatos del vecindario, y con los perros se llevará bien siempre que no quieran hacerse los dueños del barrio. El PLC no busca peleas, pero no rehúsa ninguna ni se amedrenta ante ninguno.

Si bien no son escapistas, les gusta de vez en cuando pasearse por los alrededores, especialmente a las hembras. Son muy ágiles y no les cuesta gran esfuerzo trepar por muros de 2 metros.

Tema importante son los niños, habidos y por venir en el seno familiar (la manada). No hay conflictos entre ellos ya que el PLC sabe distinguir perfectamente entre un adulto y un niño; que tolera de estos, acciones que no toleraría de un adulto. Su comportamiento depende en gran medida de la educación del PLC, tema distinto al de su carácter.

Su comportamiento hacia las visitas es de precaución. Si la visita va acompañada por uno de la manada, el PLC le observará; no se dejará tocar y si el visitante lo intenta, el PLC retrocederá sin dejar de mirarle; solo cuando lleve un tiempo dentro del territorio, y el PLC sepa que no hay peligro para la manada, se dejará acariciar. Esta condición es la óptima para un perro de guarda y defensa.

Por último decir que debido a su carácter y morfología, no ha sido incluido en la lista de Razas Potencialmente Peligrosas.